El momento en que se acaba el vino
en que las cervezas y el Rock n'roll desaparecen
en momentos como esos
todos tus sentimientos palidecen;
Es tan tarde que ni los días pasan,
que ni la música,
los besos
o los abrazos
sirven de nada;
en días como estos,
de soledad desorbitada,
he de ser honesto,
en días como estos
siento que vivo.
Y me llaman solitario,
pestilente inmundo,
predicador de desgracias ajenas,
del dormir con litros de lágrimas en vena,
del llorar cuando todos lo hacen por ti.
A veces la soledad no implica la perdición,
a veces la soledad es el camino;
a veces la soledad,
amigo mío,
es la salvación.
sábado 12 de noviembre de 2011
Solitario.
Publicado por
Francisco Manuel Rodríguez Álvarez.
en
15:41
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2 comentarios:
A lo mejor no te gusta la comparación, pero me has recordado a Sabina. Me encanta!
Jsjsjs, muchas gracias que te comparen con Sabina siempre será un halago.
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