viernes 7 de octubre de 2011

Miserable.

Alcohol y el sonido de una guitarra,
lo único que recuerdo
es el alcohol brotando de una guitarra,
acompañado de truenos sabinescos,
relatos quijotescos
y algunas reflexiones;

vasos derramando ríos de whisky
que enturbian mi mirada
a la par que las caladas
de un peta engreído,
me sumergen en esta historia
de vanidad y gloria,
solo destinada a hijos de puta malnacidos;

me tumbo en la calle
cual valle congelado,
mis huesos se hielan,
los taxistas me desprecian;

irreparablemente imborrable,
así pues para olvidarme
busco en mi chaqueta
algún mechero
y
algún  peta
que encienda mis sentidos,
sueños de un poeta,
retrato de un beodo malherido.

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